martes, 19 de abril de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
El cerebro Adicto
INTRODUCCIÓN
A partir de la década de los años 30,
la ciencia comenzó a estudiar la
conducta adictiva, ya que se pensaba que las personas adictas a las drogas y al
alcohol tenían una moralidad deficiente y carecían de fuerza de voluntad .Estas
ideas moldearon la respuesta de la sociedad al abuso de drogas .Se le
consideraba un problema moral y no de salud, por lo que se optaba por el castigo,
etiquetando negativamente a los adictos, en vez de diseñar acciones preventivas
y terapéuticas.
Esta teoría ,de carácter meramente moral ,generó la
inquietud de un sin número de estudios de médicos que se han dedicado a la
investigación de diversas drogas en diferentes enfoques y perspectivas ,
descubriendo causas ,consecuencias ,problemas ,factores de riesgo y protección y en base a estos hallazgos , en
primer lugar hacer conciencia de lo perjudicial que resultan no sólo para la salud física sino en una forma integral y en todos los aspectos de
nuestra vida es así como a través de los diferentes estudios podremos conocer
cuál es el papel del cerebro y cómo influyen las adicciones en todos los aspectos tanto de
las personas consumidoras como de aquellas que se encuentran a su alrededor .
DESARROLLO
Nueva perspectiva
El objeto de la adicción puede ser variable,
pero la respuesta conductual es similar, ya que todas las adicciones provocan
la misma reacción en la química del cerebro, pues hoy en día se definen como
una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia a pesar
de saber los daños que ocasiona. Al igual que otras enfermedades como la diabetes,
la adicción se puede tratar, y aunque no se consiga una cura definitiva, el
tratamiento incrementa la calidad y la
duración de la vida.
La doctora María Elena Medina Icaza
Directora del instituto nacional de psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz, junto
con la estadounidense Nora Volkoi contrapusieron la idea moralista sobre las
adicciones mediante un descubrimiento que hicieron, observando en imágenes
cerebrales la influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro y
encontró la causa física de la dependencia de sustancias como la cocaína y los opioides.
“Esto nos llevó a entender porque los pacientes aunque quisieran, no
podían dejar las sustancias por sí solos, sino que realmente necesitaban
tratamiento”, así lo declaró la doctora Medina Mora, agregando que éste fue indicio importante de
que las adicciones tenían todas las características de una enfermedad.
Enfermedad crónica
“La adicción es una enfermedad que
progresa por etapas”, puntualiza el Dr. Rubén Baler, científico de la salud de la oficina de
políticas científicas del NIDA. Baler , explica que en la primera etapa las
personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia que brindan , pero este
consumo de drogas se convierte muy rápido en enfermedad en quienes la utilizan
en forma crónica . El cerebro empieza a adaptarse a la sustancia y aparecen los
primeros signos de dependencia.
Algunos signos de adicción son los siguientes:
·
Consumir
la droga de manera regular
·
Imposibilidad
de dejarla
·
Gastar
en droga más de lo que se tiene
·
Extralimitarse
para obtenerla (incluso robar)
·
Sentir
que se necesita droga para funcionar cotidianamente
Cuando se abusan de las drogas se
alteran algunas zonas del cerebro como el tallo cerebral , que controla el
ritmo cardiaco , la respiración y el sueño , la corteza cerebral que procesa la
información sensorial y nos permite pensar ,planear , resolver problemas y tomar decisiones y el sistema límbico donde se aloja el llamado
circuito de recompensa del cerebro . Dicho sistema motiva al individuo a
repetir conductas necesarias para la supervivencia y la reproducción como
alimentarse y el sexo.
Al ingresar las drogas al cerebro
obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal del
intercambio de información neuronal ,ya que las células nerviosas se
comunican por medio de sustancias
químicas llamadas neurotransmisores que llevan mensajes entre ellas. Una neurona libera el neurotransmisor que cruza un espacio interneuronal , conocido como sinapsis , y se
adhiere a un receptor (una proteína ) en otra neurona . Neurotrasmisor y receptor embonan como una llave en una
cerradura.
La estructura química de drogas como la marihuana y la heroína es tan similar
a la de un neurotransmisor natural , que
los receptores los aceptan como si fueran el neurotransmisor . Otras drogas como
las anfetaminas y la cocaína, hacen que
se produzca una cantidad excesiva de neurotransmisores naturales o evitan que
el organismo recicle el exceso de estas sustancias ;interrumpiéndose de esta
manera la comunicación adecuada e intensificando el mensaje interneuronal .
La mayoría de las drogas interfieren
con la actividad de un neurotransmisor llamado , dopamina que desempeña un
papel fundamental en las sensaciones del placer.
La doctora Medina Mora, explica : “El cerebro está condicionado a
repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan produciendo
una activación mucho mayor de la que
ocurre en las situaciones naturales de recompensa” ,también explica ,que ,”El
cerebro pierde la capacidad de sentir placer por las recompensas naturales
,pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas “ de dopamina que se
producen al consumir una droga , y lo hace reduciendo su producción
natural o bien disminuyendo la cantidad
de receptores que captan la señal de este neurotransmisor. Así cuando falta la
droga, el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de
experimentar cosas naturalmente
placenteras lo que produce la apatía y la depresión. “Cuando el cerebro
comienza a adoptarse a altos niveles de
dopamina, el individuo tiene que usar más y más droga para obtener el mismo
efecto” añade Rubén Baler. Es decir se
desarrolla tolerancia a la droga. El individuo que ha llegado a esta etapa ,la
falta de droga provoca el llamado síndrome de abstinencia, con síntomas como
ansiedad, irritabilidad, náuseas, insomnio, episodios de sudoración, temblores
y psicosis y puede llevar a la muerte.
Consecuencias conductuales familiares y sociales
Todas las adicciones pueden traer graves consecuencias para la
salud y las relaciones humanas y por tanto, para el bienestar personal,
familiar y social. Este trastorno afecta
varios circuitos cerebrales, “no solo el que calcula la recompensa”, dice Rubén
Baler , “sino también los relacionados con el aprendizaje , con la memoria ,
con el control de emociones , con la toma de decisiones ; son varios circuitos.
Todos interactúan entre sí y muestran una disfunción en el adicto”. Así mismo, dependiendo
de la sustancia y del tiempo que se haya empleado los efectos sobre la salud
pueden ir desde enfermedades cardiovasculares, enfisema o cáncer al desarrollo
de trastornos mentales irreversibles.
Siendo adicto se corre también el
riesgo de sufrir o infligir a otras
personas algún daño no intencional, o de incurrir en actos de violencia o
delitos por influencia de las drogas o de la abstinencia.
La doctora Medina Mora señala que:
“Las drogas también son un problema social con muchas facetas porque tener un
adicto en la familia la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto emocional,
económico y social “.Por esta razón se buscan enfoques de tratamiento que
permitan a las personas con adicción
abandonar la sustancia, pero al mismo tiempo que modifiquen, desde el
aspecto bioquímico y conductual, las causas que
provocan y agravan su adicción. Para que un tratamiento sea efectivo
debe atacar por todos estos frentes. Por
ejemplo hay que enfrentar de nuevo los circuitos neuronales que calculan las
recompensas naturales: la de la comida, la de salir con amigos, la del sexo.
Todos los aspectos de la recompensa
natural que se volvieron disfuncionales en el adicto”, señala Baler.
Por lo tanto el tratamiento debe
definirse según la persona, el tipo de
sustancia, el ambiente en que vive y sus recursos, internos y externos;
considerando al individuo y su contexto, su familia y su lugar de trabajo. En definitiva,
se requiere una terapia multidimensional que procure entrenar nuevamente un
cerebro que aprendió algo totalmente anormal, pues la adicción es una
enfermedad de aprendizaje.
Como la diabetes, la adicción es
crónica e incurable. Así, siempre se pueden sufrir recaídas pero la
recuperación es similar a la de la diabetes y puede controlarse para mejorar la
calidad de vida. La recaída no debe considerarse como el fracaso del tratamiento,
sólo indica que éste tiene que repetirse. La doctora Medina Mora señala que si entendemos que la adicción es
una enfermedad y que la recaída forma parte de ella, un tratamiento exitoso no
debe medirse sólo por la abstinencia sino por la disminución de las recaídas así como de su gravedad y duración. “Esto
realmente mejora la condición de salud y los periodos de abstinencia
incrementan la esperanza de vida”.
Efectos de algunas otras sustancias
·
Nicotina:
Se encuentra en los cigarros y en otras formas de tabaco, es muy adictiva.
·
Alcohol:
Su consumo puede dañar el cerebro y la
mayoría de los órganos, dañando especialmente la corteza cerebral en funciones
de ejecución y aprendizaje.
·
Inhalables: Sustancias volátiles que se
encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y aerosoles. Son
extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones, y
el cerebro.
·
Cocaína.
Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces
en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas
con el corazón y los sistemas nervioso, respiratorio y digestivo.
La adolescencia: factor de riesgo
“Toda la parte del cerebro que es
responsable del juicio, raciocinio y control de la conducta se desarrolla hasta
los veintitantos años”, explica la doctora Medina Mora .Como los adolescentes
suelen tomar sus decisiones a partir de
las emociones y no del juicio y raciocinio, es más probable que abusen de las sustancia.
El problema principal es que en esta etapa de desarrollo el cerebro es mucho
más vulnerable. “La adolescencia es una etapa en la que se están
desarrollando todas las conexiones y
exponer el cerebro a las drogas a esa edad
tiene consecuencias mucho más
dañinas”, indica la especialista.
Principales factores de mayor riesgo
para desarrollar una conducta de abuso de sustancias
·
Conducta
agresiva temprana
·
Habilidades
sociales deficientes
·
Ausencia
de supervisión paterna
·
Compañeros/amigos
que abusan de sustancias
·
Disponibilidad
de la droga
·
Pobreza
Factores de protección
·
Autocontrol
·
Relaciones
positivas
·
Supervisión
y apoyo paterno
·
Información
·
Políticas
contra el uso de drogas
·
Cohesión
comunitaria
El mejor enfoque: la prevención
Rubén Baler propone: “Evitar todo lo
que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que
es positivo “. Entre los factores negativos se encuentran los padres adictivos,
la pobreza extrema, la mala nutrición,
la falta de ejercicio, un ambiente que no sea confiable para los chicos, así como
un entorno de violencia. “Evitando actividades desafiantes o de delincuencia;
pues todo lo que promueve un ambiente saludable por fuerza va a reducir el
riesgo absoluto de abuso de sustancias “.
Adicción sin sustancia
Un descubrimiento, realizado por
investigadores del Scripts Research Instituto de California, sugiere que los
mismos mecanismos cerebrales que
participan en la adicción a las drogas aparecen en la compulsión de comer y el
consecuente desarrollo de la obesidad. En ambos casos el exceso puede provocar
una descompensación en el circuito de la
recompensa; en los comedores compulsivos,
los impulsa a buscar alimentos ricos en grasa. Esta similitud hace pensar que
muchas de las compulsiones o conductas adictivas humanas (como la adicción
al sexo y a los juegos de azar) podrían
tener relación con desequilibrios de dopamina o de otros neurotransmisores, de
manera que aunque en un principio estas conductas no sean adictivas, pueden
llevar a la adicción.
CONCLUSIÓN
Como podemos ver las aportaciones de los doctores Rubén
Baler y María Elena Mora Medica Icaza
han sido de muchísima importancia para poder demostrar cómo las adicciones no se pueden considerar exclusivamente como
un problema meramente moral , ya que sus consecuencias son en muchos aspectos ,principalmente de salud
en organismo ,psicológicos y sociales .
Así mismo es de suma importancia prever antes que tratar los problemas de
adicción sobre todo en una época de gran
vulnerabilidad como es la adolescencia.
COMENTARIOS
Este tema que se ha desarrollado
llamó mi atención porque hoy en día es
un problema grave en nuestra sociedad. Iniciando por los jóvenes que a muy
temprana edad comienzan con problemas de consumo de tabaco, drogas y alcohol,
en un mundo en el que se hace cada vez más cotidiano y al alcance de cual quiera,
lo que hace que se abra un camino directo a la perdición y que tristemente tenga
un trasfondo que lo maneje; además de los problemas ya mencionados como la
pobreza y los círculos sociales en que se desenvuelven los consumidores, esto es, el deseo de poder y del dinero, qué también a
mi consideración tienen sus raíces principalmente en la falta de educación,
falta de unión familiar y al mismo tiempo falta de información, todo esto en el
ámbito social.
Otro aspecto fundamental para concientizar
es el de la salud, es decir, el daño que se ocasiona a nuestro organismo y que
por lo tanto siempre es mejor prevenir antes que tener que recurrir a una
terapia o solución cuando ya se ha adquirido.
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lunes, 11 de abril de 2016
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